Hablamos un poco sobre la mastitis, uno de los principales enemigos de la lactancia. Cuando no se sabe qué es o como tratarla puede llegar ...

Cómo salir de una mastitis y no morir en el intento

abril 15, 2019 Laura Gavilán 0 Comentarios

Hablamos un poco sobre la mastitis, uno de los principales enemigos de la lactancia. Cuando no se sabe qué es o como tratarla puede llegar a provocar el destete precoz o no deseado por el bebé o la mamá.

¿Qué es la mastitis?

La mastitis es la inflamación de la/s mama/s la cual puede ir acompañada de una infección. Suele darse en las primeras 6 semanas tras el parto, pero también puede aparecer en cualquier otro momento de la lactancia. Se produce cuando no hay suficiente vaciado de leche, esto hace que el conducto se tapone. Esto se puede dar por varios factores:

* Colocación incorrecta del bebé en las tomas.
* Impedimento del lactante para mamar adecuadamente.
* Enfermedad de la mamá.
* Sobreproducción de leche.
* Estrés de la mamá.
* Tomas demasiado espaciadas.
* El uso de ropa ajustada en la zona del pecho.
* Destete rápido.
* Punto blanco (Perla de leche).

Síntomas de la mastitis

Los síntomas de la mastitis son variables dependiendo de la mujer y del grado de mastitis que tenga, cabe decir que la mastitis puede empeorar en tan solo unas horas, por tanto es importante empezar a tratarla desde el momento en que empiezas a sentir los signos de esta. Los signos de la mastitis son los siguientes:

* Pecho hinchado.
* Sensibilidad al tacto.
* Enrojecimiento.
* Calor en la zona inflamada.
* Fiebre (no suele pasar los 38,5).
* Dolor.
* Escalofríos 
* Malestar general.

¿Cómo evitarla?

Dados estos síntomas, es importante que nos aseguremos de que el bebé está en una buena postura y el agarre es bueno. Cuando ya estás segura de ello el siguiente paso es probar con diferentes posturas para lactancia, esto puede ser más eficaz si tienes la zona donde se ha creado la mastitis localizada y pones la lengua del bebé de forma que succione por donde está esta zona, esto ayudará ya que la fuerza que hace el bebé al succionar apretando en esa zona dará movilidad a los conductos y estos tenderán a salir con la succión.
Otra cosa muy importante ante estos síntomas es el uso del sacaleches, ya que puede que tu cuerpo haya hecho un exceso de producción y el bebé no pueda vaciarlos por completo.
Además de esto las tomas siempre deben ser frecuentes y a demanda, incluidas las tomas nocturnas.

Si estos síntomas persisten aún con estas técnicas se debe acudir a consulta con algún médico especialista en lactancia. El cuál no tendrá que hacer cultivos a la leche ni análisis en laboratorio mientras se responda bien al tratamiento y no se trate de un caso excepcional.


¿cómo se trata?

El tratamiento más eficaz empieza por el total vaciado de la mama asegurando el buen agarre del bebé, y ayudando a esta misión con el sacaleches.
Se recomiendo tomar analgésicos o intiinflamatorios como el iburpofeno o el paracetamol, ya que estos no perjudican a la lactancia, puede reforzarse el aliviado poniendo hielo envuelto en un trapo en la zona donde está la inflamación.
Es de vital importancia el descanso de la mamá en estos momentos, por eso lo más recomendable es hacer colecho hasta la completa cura de la mastitis, ya que así se conseguirá un mejor descanso y un estrecho acercamiento con el bebé.
Si pasadas 24-48 horas de empezar a tratarla no hay mejoría, sería importante valorar si es necesario la suministración de un antibiótico, siempre supervisado por un médico experto en lactancia. 

En ningún momento se deberá abandonar la lactancia, ya que está es la cura más eficaz. La leche del pecho afectado por mastitis no tiene ningún efecto perjudicial para el bebé.


mastitis

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